Mihai Eminescu

Mihai EminescuCreator Jan Tomas / Public domain

Mihai Eminescu. La comparatista rumana Zoe Dumitrescu-Bușulenga considera que Mihai Eminescu es “el bardo nacional, el poeta que todo pueblo espera que aparezca en su historia de la cultura”, cuya obra es quintaesencial. En 1850 (15 de enero) nace en Botosani Mihai Eminescu, el séptimo de los 11 hijos que tuvieron Gheorghe y Raluca Eminovici.

Sus ancestros son campesinos venidos de Transilvania y establecidos en el norte de Moldavia, alrededor de 1700. Entre 1858-1866 sigue con intermitencia la escuela en Cernăuți (Cernovtsi, actual Ucrania). Trabaja como funcionario de los Juzgados y del ayuntamiento de Botosani, tras lo cual, acompaña en sus giras a una compañía de teatro. Publica en la revista Familia, escribe poesías, drama, empieza su primera novela (Genio vano), traduce filosofía y estética del alemán, recopila material folclórico de Moldavia. Entre 1869-1872 ee traslada a Viena para estudiar. Se matricula en la Facultad de Filosofía y Derecho. Ar regresar a Rumania tiene una intensa actividad periodística y empieza la colaboración con Convorbiri literare, la revista de mayor prestigio de la época. Conoce a Titu Maiorescu (1840-1917) crítico literario, esteta y político que influirá de manera decisiva en el destino literario de Eminescu. La noche del 15 de junio 1889, Eminescu muere a los 39 años en el Sanatorio Șuțu en Bucarest. Ese mismo año aparece la cuarta edición del volumen Poesías con un estudio introductorio de Titu Maiorescu, titulado “El Poeta Eminescu”, que impondrá a la posteridad el valor de la creación eminesciana.

En un volumen de República de las Letras dedicado a la literatura rumana, Sánchez Lizarralde (2004: 21) define a Mihai Eminescu como poeta “romántico, nacionalista y conservador”, que introdujo temas preferidos de tal actitud, la patria, la juventud, el amor, la naturaleza, la muerte, la vida rural, el pasado glorioso, así como los debates de la sociedad de su tiempo, aunque fueron, señala Lizarralde, la riqueza de imágenes, la elegancia de su fraseo, la armonía de su verso, la elección perfecta de los vocablos y la variedad de ritmo y estrofas, lo que le calificó como clásico. Sus obras, de una rara perfección musical y expresiva, están a caballo entre dos épocas, añade Sánchez Lizarralde, anunciando al lector hispano que se trata de un escritor que dejó la lengua rumana “en un estadio superior a aquel en que la encontró”. María Teresa León y Rafael Alberti publican sus poemas en español en la editorial Losada de Buenos Aires en 1958, reeditados en 1973 por Seix Barral en Barcelona. El poeta chileno Omar Lara, cuyos lazos afectivos con Rumanía datan de los años 1970 cuando, tras el golpe de estado de Pinochet, recibió refugio, publica, de vuelta a Chile, el volumen El Lucero y otros poemas. Dana Giurca y Jose Manuel Lucía Megías traducen el volumen Prínceps (2004), editado por Titu Maiorescu para Cátedra Letras Universales, con un sólido aparato crítico.